Lic. Laura Milberg

Psicóloga

Sobre narcisismo y enamoramiento

Por Lic. Laura Milberg

23-07-2018

Un poquito sobre narcisismo y enamoramiento.

El narcisismo es el amor que el sujeto dirige a si mismo como objeto. Es un término tomado del mito de Narciso, un mito sobre el amor a la imagen de si mismo. Entonces, este término, Freud lo extrae del mito griego de Narciso donde Narciso se mira en el agua y se enamora de su propia imagen hasta que finalmente sucumbe al enamoramiento, y se ahoga.

Muestra, por un lado, una carga libidinal que el sujeto vuelca sobre si, sobre su cuerpo, pero también, una latente agresividad y autodestrucción. El sujeto se sentiría fuertemente atraído por su imagen especular totalizadora (aún antes de adquirir la coordinación motriz). Pero también es agresivo, porque el carácter de totalidad de esa imagen contrasta con la incoordinación del cuerpo que aún no ha alcanzado su pleno desarrollo neurológico y parece amenazado con la desintegración. Este término alude a una relación.

El ser humano nace de la relación de dos personas (incluso en el nivel más biológico representado por los gametos) luego toda su vida y su desarrollo son relacionales. Freud habla de narcisismo primario, que correspondería aproximadamente a la fase autosensorial, donde el niño pone toda la libido sobre si y alude a la identificación. También habla de narcisismo secundario, donde, en un momento posterior, hay una vuelta sobre el yo de la libido retirada de los demás objetos. Podríamos decir, que el narcisismo se constituye en el momento de la captación por el niño de su imagen en el espejo.

Por otro lado, cabe aclarar que el término, Personalidad narcisista, refiere a la sobrevaloración e idealización del yo acompañada de la desvalorización de las demás personas. Y que el narcisismo no es el egoísmo: éste es un concepto moral, que no tiene que ver con el enamoramiento de la propia imagen, sino con una concepción del mundo. El amor es un fenómeno puramente imaginario, de carácter autoerótico y de una estructura fundamentalmente narcisista, ya que es al propio yo al que uno ama en el amor.

Observamos que algunos aman sobrestimando al objeto sexual, sobrestimación que proviene de un narcisismo originario y que da lugar al enamoramiento, en el que se produce un empobrecimiento libidinal del yo que beneficia al objeto. Pero también, se observa que sobreviene un acrecentamiento del narcisismo originario, desfavorable a la conformación de un objeto de amor; donde se establece una complacencia consigo mismo que conduce a un amor a si mismo.

Así pues, su necesidad no se sacia amando, sino siendo amado, buscando a un otro que colme esa necesidad.

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