Así como los padres se han levantado a las 2 de la madrugada para amamantar o alimentar a su bebé, o han contenido las rabietas que sus hijos tenían a los 2 años o han escuchado y alojado protestas escolares, así también deben acompañar a sus chicos en la adolescencia.
La adolescencia es un intenso período emocional, físico e intelectual. Es un proceso de maduración donde se va abandonando la niñez para hacerse en adulto. En este proceso de crecimiento, construcción e independencia se produce una separación de los padres. Separación que debe ser también puesta en juego por éstos, facilitándoles este proceso y generando el apoyo y el estímulo para que se genere la confianza en si mismos.
Pero es en este intento de independencia que aparecen las discrepancias y diferencias. Observamos discusiones, es decir, empiezan a rebelarse. Para los adolescentes es muy importante el modo en el que los ven los demás. Desean pertenecer a un grupo, ser aceptados. Es una búsqueda de identidad.
Buscan 'quiénes son' dentro de diferentes estilos físicos, apariencias e ideologías. Podemos decir, que es en esta etapa donde se construye la personalidad, los valores e ideales que orientan la vida. Es en esta transición hacia la vida adulta, donde se comienzan a adquirir responsabilidades, aparecen demandas y obligaciones además de los cambios biológicos, las transformaciones físicas. Todas estas cuestiones generan cierta inestabilidad de la cual se deberá aprender y superar para lograr la madurez esperada. Suelen aparecer emociones negativas, miedos, ira, tristeza e incertidumbre que irán dejando sus marcas. Pero son estos vaivenes emocionales los que deben ser respetados y acompañados por los adultos.
Es primordial que puedan lograr confiar en si mismos, que puedan encontrarse en ese cuerpo que cambia. Para ello, deben poder hablar de lo que sienten, escuchar a otros, tanto adultos como semejantes y que puedan contar con otros, confiar y preguntar. No olvidemos que este proceso de autoconocimiento no es sencillo y que muchas veces se dificulta la construcción de la identidad observándose la baja autovaloración, cierto aislamiento, confusión, ansiedad.
Suelen haber falsas identificaciones hasta lograr la verdadera, en el medio de este proceso de maduración sexual, emocional e intelectual. Ser aceptados, es una necesidad inminente y no sólo en los adolescentes, sino, en todos los seres humanos.' Una nota no nos define su inteligencia ni los rumores hablan de quien son realmente.'