Lic. Laura Milberg

Psicóloga

Sobre las elecciones de los jóvenes

Por Lic. Laura Milberg

06-08-2018

A menudo escucho que los jóvenes cuando finalizan sus estudios secundarios comienzan a estudiar carreras terciarias o universitarias que están más relacionadas con las expectativas parentales que con las propias.

Tanto chicas como chicos dicen, explícitamente o entre líneas, que estudian aquello que les pidieron sus padres o que les indicaron que les convendría para tener dinero. También argumentan que la elección de la carrera se debió a que era la que económicamente sostendrían los padres.

Hay elecciones que ya estaban, a veces, decididas por ambos padres desde que estos jóvenes eran niños y hay elecciones que están hechas en base a repetir profesiones familiares. Pero qué ocurre? Estos chicos están haciendo lo que indican otros, lo que quieren otros y no lo que ellos mismos desean. De este modo, lo único que se logra es acumular frustraciones, rabia. Así, muchas chicos, ni siquiera logran saber que el lo que realmente desean y otros por cobardía no llegan a realizar lo que realmente les agrada.

Los papás sin querer están manipulando la vida de sus hijos y esto es un acto que conlleva tanto amenazas como violencia. Además de tratar a los hijos como si fuesen objetos de su propiedad. Las carreras o estudios que se elijen están, súmamente, relacionadas con lo que luego se va a desarrollar laboralmente y esto ocupa mucho lugar como así también mucho tiempo como para que no sean del agrado de quien lo realice.

Por ello, es clave disfrutarlo. Además de que los frutos serán mucho mejores cuando lo que se ejerza sea con placer. Una paciente con mucho esfuerzo estudió para ser odontóloga debido a la demanda materna desde la niñez.

Mi paciente nunca lo había cuestionado, dando por sentado que esto sería lo correcto, ideal y productivo. Sólo que un sentimiento de tristeza y desgano la acompañaba día a día. Hasta que se descubrió disfrutando del diseño de muebles. Terminó llevando a cabo un proyecto laboral con ello, que había empezado como hobby y así comenzó a disfrutar el minuto a minuto y se encontró con que de repente 'era lindo ir a trabajar'.

Las frustraciones y demandas de los padres deben ser elaboradas por ellos mismos, y no ser transmitidas a sus hijos. Ellos tienen sus propios deseos y expectativas, diferentes. Poder realizarlas es lo que genera esa sensación de placer que los seres humanos persiguen, ese famoso bienestar tan preciado.

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