En general, los pacientes se acercan a consultarnos cuando hay un sufrimiento que está en juego.
Algo los tiene mal y se acercan con el fin de calmar o apaciguar un padecer. Sin embargo, hablando entre colegas coincidimos en que empezamos a observar que cada vez con mayor frecuencia llegan pacientes que nos dan la impresión de'no querer nada'.
Sujetos que parecen estar sumergidos en un extravío. Personas que van de psicólogo en psicólogo, de tratamiento en tratamiento, cambiando de psiquiatras, que van y vienen en la nada y naufragan. Pensamos entonces en la idea de que con estos pacientes que parecen estar como al margen tenemos que poder captar en cada una de las subjetividades, un deseo. Prestarnos para que algo aparezca, que surjan síntomas que puedan hacer hablar sobre ello y así reconocerce.
'Pasar de la nada a algo'. Es un modo de tomar el timón de la propia vida, hacer las maniobras necesarias para emprender un recorrido hacia el deseo.