Parece que el concepto de AMOR se encuentra en construcción constante. Sin ir más lejos ahora se comenzó a hablar de poliamor. Pero y el deseo? Podremos decir polideseo? Sabemos que si hay algo que motoriza e inquieta, es el deseo.
Una famosa frase de Lacan que se utiliza mucho dice que el deseo siempre es el deseo del Otro, y sirve para explicar que el deseo no se define a partir del objeto.
Antes de poder adentrarnos a pensar acerca del poliamor, podemos pensar acerca del amor y lo primero a los que nos referimos cuando hablamos de amor es el amor romántico, pero cabe destacar que los griegos nombraban al amor de muchos modos.
Por ejemplo, Eros (refiere al amor carnal, efímero). Storgé (como un amor fraternal, comprometido y duradero), Philia (refiere a la solidaridad, al amor por el prójimo, como la máxima expresión amorosa frente al otro), Ágapé (refiere a la frecuencia más profunda del amor, se relaciona con la pureza, la incondicionalidad e incluso la devoción).
El psicoanálisis intenta desmistificar esta idea de amor platónico, romántico como única forma de amor. Existe ese ideal de completud en el amor, pero nos olvidamos de lo alienante de dicha fusión. El amante ama a un Otro al que le supone que tiene todo. Todo aquello que precisa.
Sin embargo, el amado no sabe que tendría todo que le han adjudicado. El amor se trataría pues, de una puesta en juego de esto que ambos, amante y amado, no tienen, les falta.
Pero pareciera que ambos, tanto amante como amado no necesitan mucho tiempo para que cada uno empiece a sospechar, que eso que cada uno creía encontrar en el otro, no lo tiene. ¿Será el amor un engaño?.