El humor es esencial para sobrevivir, y cuando digo humor no estoy hablando exclusivamente de los chistes, algunas veces el humor también se refleja en una actitud de tolerancia de uno mismo.
Para el psicoanálisis el chiste es como formación de compromiso, al estilo del síntoma. Freud había advertido que el chiste es un juego, y no un juego simple que termina rápidamente, sino un 'juego desarrollado'.
Tanto en el chiste, en el jugar, como en el humor, los vínculos que se establecen son simbolizaciones abiertas. Que, en el cruce de repeticiones y diferencias, aparece la emergencia de algo nuevo.
La aptitud para estos 'juegos desarrollados' es producto de la identificación con la potencialidad simbolizante de los otros significativos y es un eje conceptual para orientarnos en la cura (y en la vida). Logra que veamos las cosas de diferente modo y nos ayuda a separarnos de la rutina.
El humor también funciona como mecanismo de defensa, ya que, por ejemplo, reírnos de lo que nos asusta nos hace sentir en menor grado dicha amenaza.
Algunos dicen que les sirve para liberar de forma controlada sus impulsos agresivos. Hay en la risa un trasfondo de conciencia, de moral, de convicciones e individualismo, algo de búsqueda de sentido de las cosas.
'El humor es la manifestación más elevada de los mecanismos de adaptación del individuo.' -Sigmund Freud-