Lic. Laura Milberg

Psicóloga

Aniversario del adiós a Sigmund Freud

Por Lic. Laura Milberg

23-09-2020

Un nuevo aniversario del adiós a Sigi.... un 23 de septiembre de 1939, hace 81 años, moría en Londres Sigmund Freud.

Luego de sufrir severos dolores ocasionados por el cáncer en el maxilar superior, le pidió a su médico personal una muerte asistida con inyecciones de morfina. Aquí, algunos otros datos curiosos.

A los 26 años conoció a Martha, quien luego fue su esposa. Como no poseía suficiente dinero para mantener a una familia mientras desarrollaba su carrera como científico y trabajando en el laboratorio, decidió convertirse en doctor. Realizó sus prácticas en Viena, viendo raramente a su prometida, hasta que luego de 4 años pudieron casarse.

Aprendió castellano por gusto propio, para ser capaz de leer El Quijote en su lengua original. Este ilustre psiquiatra no era judío practicante pero tampoco repudió su ambiente religioso de origen. De hecho fue miembro de una asociación cultural judía llamada Bnai Brith, para la que dio frecuentes discursos. Freud fue hombre metódico y de costumbres inamovibles. A la 1 en punto pasaba de la consulta al comedor en su casa de la calle Berggasse (en Viena) Allí ya estaba servido el menú, elegido por su mujer siempre muy al gusto del psiquiatra: a menudo ternera y verduras de temporada, preferiblemente espárragos, alcachofas o maíz. Repudiaba la coliflor y evitaba el pollo. Exactamente a las 2 se ponía uno de sus pocos abrigos (no gustaba de gastar dinero en ropa) y dejaba su gris vecindario para caminar unos tres kilómetros a lo largo del Anillo y otras calles.

En 1880 Freud escuchó sobre una droga, cocaína, que se suministraba a las tropas para que rindieran más en las batallas. La usó en un comienzo poniéndola en agua, y descubrió que mejoraba su digestión y el humor. Escribió sobre lo buena que era esta droga para la salud, e incluso la repartió entre sus allegados. Su idea cambió cuando intentó curar a su amigo Ernst von Fleischl-Marxow de una adicción a la morfina dándole cocaína, y desarrolló una adicción mucho peor a la nueva droga. Dejó de escribir sobre sus propiedades milagrosas, pero siguió usándola en privado para la depresión y las migrañas. Los nazis invadieron Austria en 1938 y su propia hija Anna, su eterna cuidadora y posterior continuadora de sus teorías centradas en la psicología infantil, estuvo detenida varias horas.

Será su alumna Marie Bonaparte, sobrina bisnieta de Napoleón, con el apoyo del mismísimo presidente americano Roosevelt, quien logre convencerlo de abandonar la capital austriaca e instalarse en Londres, lejos del acoso nazi. Allí moriría un año después, en su casa de Hampstead, hoy sede del Museo Freud.

Él mismo había dicho que era autor de la tercera gran humillación de la humanidad: Galileo descubrió que no somos el centro del universo, Darwin demostró que no somos el punto cúlmine de la creación y Freud se enteró por sus escritos de que los hombres no somos siquiera dueños de nuestra propia mente.

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